EL FIN DE UNA ERA
Quién lo hubiera creído
Lo eterno siempre llega su fin
Un modelo de sociedad
Un estilo de vida
Un parámetro de existencia
Se derrumba por un simple porcentaje.
Lo obvio no deja ver lo oculto
Aquello que permanente se esconde
en el decorado de una tragicomedia
de pésimo gusto.
El Poder Oscuro siempre se mantiene ahí
genial maestro titiritero
cambia el reparto
mueve los peones
apuesta a nuevas fichas.
Como el mago de matiné
con una mano muestra lo que quiere
con la otra nos cambia la escenografía
salen las derechas entran las izquierdas
caen los presidentes
suben los dictadores
y las personas,
la humanidad sufriente e inconsciente
continuará su esclavitud en el camino descendente de su extinción.
Nada es lo que aparenta ser
Los líderes surgen por actos de prestidigitación
Aparentando una preocupación por sus pueblos.
Vendiendo mensajes de cambios y reformas
Pero en la práctica
Son solo cambios que nada cambian
Mano de hierro envuelta en guante de seda
Socialismos que son protección de capitales
Izquerdismos que humillan al trabajador.
Las viejas mentiras
Manejadas desde la trastienda oscura
de intereses nefastos sino diabólicos.
Inquietantes y tenebrosas verdades
rozando la insensatez
la incredulidad de la locura de un método
basado en el miedo, la alienación del ser
la explotación de la naturaleza
en la codicia y la avaricia intrínseca de los insensatos
en la violencia homicida de los sicópatas
en el materialismo más vulgar
en la ignorancia sostenida de los jóvenes
en la enfermedad y mendicidad de los más humildes
Un mundo al revés
en donde nada cambia y nada cambiará
donde las escenas se suceden
aparentando que todo ha terminado
para comenzar un acto más demencial que el anterior.
Tan ajenos de la verdad estamos
Tan exiliados de nuestro verdadero ser
Tan desterrados de la tierra en que vivimos
Tan alejados de la humanidad
Tan carentes de esperanzas
Tan mutilados de nuestras capacidades
El fruto siniestro de una inteligencia perversa
que continuará al acecho,
el director de escena que espera
ver arder el teatro de su miserable obra.








