Las puestas de Sol en Las Cruces manejan variables mágicas imposible de definir ni menos de sistematizar en estaciones u horarios. No importando las condiciones climáticas cada puesta es un historia distinta, una historia diaria que nos regalan el mar y cielo casi rozando la locura de un poema.
Como siempre me impresiono del espectáculo visual de luces y sonidos, me siento ávido de capturar, al menos un instante de tan magna belleza para dejarlo eternizado en una fotografía, para compartirlo con quien quiera disfrutar de un pequeño momento de belleza.
Es una ocupación muy enriquecedora esto de ser cazador de puestas de sol, poniendo trampas a la luz y al color, apuntando fijo al firmamento para atrapar el calor de una estrella tan lejana y tan cercana al mismo tiempo, asombrándome de la captura de mi red cuando un invitado inesperado queda cautivo en ella.
Quizás en cada puesta de Sol hay algo de mi alma que se reúne cada tarde para integrarse el viaje infinito de la luz…

